San Pablo, el apostol de los Paganos

18.03.2013 11:17

INTRODUCCION

 

         Acercarse a Pablo es tomar contacto con una de las personalidades más ricas y complejas de las que se tenga conocimiento. En la crítica y en la tradición hay una sensación optimista envidiable de conocer acerca de Pablo un cúmulo de datos incuestionables que ya quisieran para sí otras áreas del mundo bíblico.1  Con razón la bibliografía  sobre Pablo crece año tras año tratando de abarcar la riqueza inagotable de su pensamiento y obra.2  Pablo de Tarso es el representante del pagano-cristianismo de la primera generación cristiana y el teólogo más eminente de todo el cristianismo primitivo, de allí que sea comprensible la influencia que tuvo en la historia del cristianismo hasta nuestros días. Como de ninguna personaje de la primitiva era cristiana tenemos tanta información dictada por él mismo, notas biográficas, reflexiones teológicas, itinerarios misioneros, respuestas pastorales a dificultades del más variado tipo en el seno de las nacientes comunidades, traducciones y adaptaciones del único mensaje de Cristo a los nuevos desafíos culturales. Detenerse en Pablo y su obra es tocar las propias raíces cristianas y esto es siempre un  servicio a la propia identidad de la Iglesia.

        

         Pero la abigarrada variedad de la vida y el pensamiento paulino tiene un centro y un eje solo: la persona de Jesucristo, centralidad que se constituye clave hermenéutica de toda la obra. B. Villegas comenta: “No andaremos muy lejos de la verdad si señalamos como lo más característico de Pablo su capacidad de concentrar en una sola dirección todas las energías de su ser. Antes de su vocación, la Ley constituía su vida; después, la persona de Cristo, el Crucificado resucitado, pasó a ser el eje, el centro de gravedad, la única y omnipresente razón de ser de su existencia”.3 Por ese contacto fontal y transformante con el resucitado Pablo es la expresión más acabada de la respuesta de la primitiva comunidad creyente a la misión de “hacer discípulos a todas las gentes”  (cf. Mt 28,19) adecuando el mensaje de Cristo a los pueblos paganos y liberando ese mensaje de todo lastre de judaísmo que pudiera empobrecer u opacar la asombrosa originalidad y eficacia de la salvación ofrecida por el Señor. De esa manera la obra de Pablo es un paradigma de lo que la Iglesia realiza hoy y siempre al servicio del mundo cuando toma en serio que “el amor de Cristo nos urge” (2 Co 5,14).4

 

         Como una sencilla guía de estudio -presuponiendo el contacto personal con los textos paulinos y una abundante lectura complementaria- proponemos a los alumnos: 1. Una primera parte dedicada a contactar la globalidad la vida y obra del Apóstol;  2. Una segunda parte para conocer a Pablo como autor literario y sus principales intuiciones teológicas que luego  han influido en la formulación de la doctrina de la Iglesia, y 3. Una parte final dedicada a algunos ejercicios de exégesis de textos paulinos para admirar de cerca  el talante literario de Pablo.